martes, 24 de marzo de 2009

“USTEDES NO NOS MATÁN, NOSOTROS ELEGIMOS MORIR”

Esas fueron las últimas palabras de María Victoria Walsh, la hija montonera del escritor y periodista.


En una emotiva carta escrita para sus amigos, Rodolfo Walsh expresa su amor por su hija y sus últimos deseos de dejar testimonio en tiempos difíciles, como lo hizo en marzo de 1977 cuando envió la carta abierta a la junta militar comentando sus investigaciones, su postura y opinión ante la nefasta dictadura militar que se producía en esos años en nuestro país.

Vicky murió el 29 de octubre de 1976 durante un enfrentamiento con los militares en una terraza de una casa en la calle Chorro. Según declaraciones de uno de los soldados presentes durante el combate, Victoria luchó por más de una hora con su ametralladora Halcón junto a Molina, el secretario político de su organización. Sólo cubría su delgado y débil cuerpo un camisón largo hasta los tobillos y un pelo excesivamente corto. Algo que presentó una gran curiosidad en este soldado, fue que cada vez que ella disparaba, su cara se iluminaba y estallaba en una risa descontrolada. Esa risa era producto de estar frente a algo nuevo. La adrenalina de efectuar disparos, de luchar contra los uniformados que los triplicaban en cantidad, sabiendo que no lo lograrían pero aún así seguían haciéndolo como absteniéndose a ser derrotados.

Después de un largo silencio, la segunda oficial (puesto con el que fue designada vicky dentro de la organización) junto con su compañero se pararon en frente de los soldados, ella elevó su voz y a todo pulmón gritó: “ustedes no nos matan, nosotros elegimos morir” y ambos llevaron sus respectivas armas a la sien y dieron fin a su existencia. Una existencia que no iba a ser ejecutada por manos de represores luego de días de tortura y agonía para delatar a otros militantes que luchaban por los mismos ideales. No, su muerte iba a ser suya, gloriosamente suya como lo narra con orgullo Rodolfo en el último párrafo de la carta.
Ella fue fiel a sus convicciones, luchaba por lo que creía con todo su ser, con un coraje con los que pocos contaban.

Sus inicios en Montoneros comenzaron en el ´69 aproximadamente, era una jovencita de cuerpo pequeño pero de grandes ideales, que militó gran tiempo en villas precarias. Dentro de la organización conoció a su marido con el que se casó en 1975 y con el que tuvo una hija, la cual la acompañó hasta el último día debido a que la pequeña se encontraba en la parte baja de la casa y la que milagrosamente sobrevivió al tiroteo.

La idea de su suicidio siempre estuvo presente en su mente, era la solución más rápida para acabar con todo, de morir honradamente. De hecho, era muy común, el llevar una pastilla de cianuro para obtener una victoria sobre la barbarie de esos años.

Rodolfo Walsh homenajea la corta pero valerosa vida que tuvo su hija María Victoria, para que también sea recordada como a él y que se debe luchar por lo que uno cree hasta el final aunque eso demande la vida misma. Eso es convicción y lealtad de ideales.

Lucía Cuello

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